Rituales y ceremonias

Los seres humanos, y también los animales, recurren a ritos para dirigir su vida. Basta con observar un hormiguero o una colmena para darse cuenta de ello.

Los ritos existían en los inicios de la humanidad, antes incluso de que se pudiera hablar de religión. Otros ritos aparecieron más tarde como expresión del sentimiento religioso.

Ce?re?monieCeremonia en el Templo de la Gendronnière

En las religiones monoteístas los ritos se dirigen a Dios. Buda no es un dios; lo esencial es nuestra naturaleza de buda que es fundamento de nuestro ser. Los ritos aspiran a materializar la no separación entre el yo y todas las existencias.

Igual que el arte, los ritos nos permiten expresar juntos de forma visible y tangible una verdad percibida intuitivamente y compartida por todos.

Los maestros zen preconizan, además de la práctica de zazen y del estudio de las enseñanzas, introducir el ritual en nuestras vidas, en las ceremonias de ofrenda y en el recitado de los sutras, pero también en las actividades profanas.

Nos piden que hagamos las cosas como han de hacerse, sin esperar nada para uno mismo y, sin embargo, hacerlas de todo corazón.

De todo corazón significa que cada situación se vive con la mente concentrada completamente en lo que se hace. Nuestra presencia en el mundo se traduce por nuestra atención a las formas, a todas las formas que nos corresponden a lo largo de nuestra vida. Vaciar nuestra atención en las formas es despejar la auténtica vida, la del Buda.

En los monasterios zen las actividades profanas, tales como alimentarse, vestirse o bañarse, están ritualizadas. La observancia del rito a través de formas transmitidas, gracias a la atención que ello requiere, favorece la libertad del espíritu y permite abrirse a otros valores.

En los monasterios zen las actividades profanas, tales como alimentarse, vestirse o bañarse, están ritualizadas. La observancia del rito a través de formas transmitidas, gracias a la atención que ello requiere, favorece la libertad del espíritu y permite abrirse a otros valores.

Otro ejemplo, la gran concentración con la que se cose el kesa, siguiendo el método tradicional transmitido, transforma una tela ordinaria en vestidura del despertar. Precedido del recitado de un sutra, el hecho de lavarse adquiere otra dimensión; este acto anodino, de hecho, también lava nuestro espíritu…

La transformación de nuestro espíritu ordinario en espíritu de Buda se logra por nuestra práctica cotidiana ritualizada. El rito, ya sea profano o sagrado, en su esencia nos conduce a la vida de Buda, a la unidad con el mundo que nos rodea.

Taiun Jean-Pierre Faure.

  

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