Zen y vida cotidiana

A menudo se ha calificado el zen como religión de la vida cotidiana.

Mucha gente percibe la vida cotidiana como una sucesión de actividades apremiantes y aburridas que llevan a pensar que la verdadera vida está en otra parte. A veces la Vía espiritual se busca como ese más allá de lo cotidiano. Ahora bien, a partir de la experiencia de zazen, raíz de nuestra vida, se comprende que la última realidad se actualiza como presencia en las acciones más sencillas de la vida. Entonces la vida se vive con cuerpo y mente en unidad y nos recuerda la importancia del aquí y ahora.

Zen-et-Vie-quotidienne

Mucha gente percibe la vida cotidiana como una sucesión de actividades apremiantes y aburridas que llevan a pensar que la verdadera vida está en otra parte. A veces la Vía espiritual se busca como ese más allá de lo cotidiano. Ahora bien, a partir de la experiencia de zazen, raíz de nuestra vida, se comprende que la última realidad se actualiza como presencia en las acciones más sencillas de la vida. Entonces la vida se vive con cuerpo y mente en unidad y nos recuerda la importancia del aquí y ahora.

Esta experiencia del despertar es el corazón de la Vía del zen y transforma lo cotidiano en lugar de expresión de lo que el despertar implica: vivir cada actividad plenamente y por ella misma sin dejarla reducida a ser solo un medio para alcanzar otra cosa. Vivir así nos reconcilia con la carencia, desdramatiza las causas de sufrimiento y nos ayuda a recuperar la armonía con la verdadera naturaleza de nuestra existencia.

 

Yuno Roland Rech.

 

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