La cultura zen

chanoyu_nobukoChanoyu por la Sra. Matsumiya, maestra de té

El budismo transmitido desde la India hacia el Norte impregnó las culturas china, coreana y japonesa. La pintura, la caligrafía, el arreglo floral, la ceremonia del té, los jardines de piedra y musgo son vías artísticas que están íntimamente mezcladas con la tradición del zen en Japón y que fascinan por su sencillez de medios y espontaneidad del gesto.

Una sencilla taza de té, palabras claras y límpidas, una única hoja en una rama, un juego de rocas que aflora sobre la grava, todo ello permite la comprensión intuitiva de la impermanencia de todos los fenómenos. Como el graznido del cuervo que anuncia el invierno, el don artístico está al servicio de la vía. La práctica de la no-dualidad, del retorno al origen, del olvido de sí mismo y del silencio se convierten en la expresión de la vida cotidiana, y las artes forman parte de ello. El trabajo del ser humano, en la creación, no deja huellas.

La creación de los jardines de los monasterios zen suscita el recogimiento. El más famoso de todos los jardines secos es el de Ryoan-ji en Kyoto. El monje Musô (1275-1351) en sus “miniaturizaciones” armoniza árboles, musgos, rocas y agua. Estos jardines de imágenes tan poderosas invitan al paseo.

El origen del ikebana es el kyoka (ofrenda de flores en los templos budistas), que tomó forma en el siglo VI en China y después se difundió por Japón. Hoy, ya secularizado, comprende varias escuelas en Japón y en Occidente.

El monje Sennô-Rikkyu (1522-1591) está en el origen de la ceremonia del té. Los monjes zen, en su contacto con la nobleza, desarrollaron la manera de servir el té (cha-no-yu) creando un espacio que apela a la humildad. Tranquilidad, pureza, reverencia se han convertido en virtudes de esta vía. Desde China, el arte de la caligrafía ha servido para copiar y transmitir los sutras búdicos. En el siglo VII en Japón el príncipe Shotoku, primer protector del budismo, caligrafió los comentarios del Sutra del Loto.

Desde 1600 hasta nuestros días los maestros del zen han creado el zenga – forma de enseñanza del zen que la mayoría de las veces reproduce los grandes temas de esta tradición. Se caligrafían poemas y palabras del Dharma con audaces pinceladas.

 

Inès Doshin Igelnick.

 

 

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