Principios del budismo zen sôtô

Oh-SariputraOh Sariputra, los fenómenos no son
diferentes de la vacuidad, la vacuidad
no es diferente de los fenómenos.
Caligrafía del Maestro Taisen Deshimaru

El budismo zen Sôtô se inscribe en la tradición espiritual y religiosa inaugurada por el Buda Shakyamuni en la India hace 2.500 años. Sus principios fundamentales son los de la Doctrina predicada por el Buda y expresada en las Cuatro Nobles Verdades, que describe al mismo tiempo el sufrimiento y la insatisfacción inherentes a la condición humana, las causas de ese estado de cosas y las posibilidades de liberarse de ello. La ley de la producción según las causas y condiciones, las nociones de impermanencia, de ausencia de uno mismo (anatman) y de interdependencia están también en el corazón de esta Doctrina.

El zen Sôtô se ha desarrollado en el seno del budismo del Gran Vehículo (Mahâyâna) y ha hecho suyo el ideal de compasión del boddhisatva y de salvación de todos los seres. Profundiza en su práctica las nociones surgidas de los grandes sistemas filosóficos desarrollados por esa corriente del budismo tales como la adecuación de la vacuidad y de los fenómenos, la interpenetración de todos los fenómenos, la realización del despertar en el seno de la ilusión o la naturaleza de Buda inherente a todos los seres.

De forma general la práctica del zen Sôtô se lleva a cabo, igual que las otras tradiciones búdicas, a través de tres aspectos: los preceptos, la meditación, la sabiduría. Por otro lado, enfatiza otros puntos más específicos:

- La unidad de práctica y realización. La práctica y el estudio no son medios para alcanzar un fin – el despertar, la realización – sino que son en sí mismos la materialización de ese despertar, de esa realización.

- Zazen en tanto que práctica religiosa fundamental. El zazen que se basta a sí mismo, sin objeto exterior, es el lugar privilegiado de la unidad de la práctica y de la realización, es la continuación de la postura sentada del Buda tras el Despertar, postura apacible y sin esfuerzo.

- La transmisión justa del espíritu de los Budas se produce en el encuentro de persona a persona, de maestro a discípulo.

- La vida cotidiana y el espíritu tal cual son la expresión de la vida y el espíritu de Buda.

- El sentimiento de gratitud y su expresión ritual constituyen la práctica.

- La atención a la forma y la intuición de la totalidad no están separadas.

- La práctica y la doctrina encajan perfectamente.

 

Pierre Dôkan Crépon.

 

Español