Zen en Québec

En 1980, el Maestro Deshimaru, acompañado por una decena de discípulos, atravesó el Atlántico para inaugurar un dojo y dirigir una sesshin en América del Norte. Treinta años después este dojo sigue perpetuando su misión.

El dojo de Montréal se creó en 1979. Aquel año algunos practicantes de Québec participaron en el campo de verano de Val d’Isère y el Maestro Deshimaru les dio un kyosaku y la autorización para abrir un dojo.

En la primera sesshin en Québec, que reunió a un centenar de personas, el Maestro Deshimaru dio la ordenación de bodhisattva a una quincena de personas. Hoy, en el dojo de Montreal, se reúnen varias veces por semana para sentarse juntos en zazen una veintena de monjes y monjas, otros tantos bodhisattvas y practicantes de todas las edades. Muchos de ellos van regularmente a practicar a la Gendronnière, a Seikyuji y a Kanshoji… ¿Quizá ya los habéis reconocido por su acento quebequés?

El dojo de Montréal fue bautizado Mokusho Zen Dojo (Dojo de la luz silenciosa) en memoria de Étienne Mokusho Zeisler, que ordenó a la mayoría de los monjes y monjas antiguos, entre ellos la actual responsable del dojo. Como la distancia geográfica es una realidad ineludible, la sangha comprendió rápidamente que había que dar gran importancia a los vínculos con la AZI y con la Gendronnière.

Por eso a los practicantes se les anima a profundizar su práctica en la Gendronnière y en los monasterios de la AZI. Por eso, también, la Asociación Zen de Montreal invita todos los años a diferentes godos para dirigir las sesshines. Raphaël Doko Triet, referente del dojo, dirige todos los años el campo de verano en las Laurentides. La AZM quiere expresar su gratitud a todos los godos que, desde hace 25 años, aceptan hacer ese largo viaje para venir a vernos y transmitirnos la enseñanza del Buda. La distancia que nos separa podría haberse convertido en un obstáculo pero, al final, son bellos recuerdos que se inscriben en la memoria: la magia de las auroras boreales en el cielo de otoño, un día de ski después de una sesshin, paseos con raquetas o un paseo en canoa por el lago…

Situado siempre en el mismo lugar en el corazón del Plateau Mont-Royal, barrio de moda de Montreal, el dojo es un lugar animado en el que la práctica es muy activa. Además de las nueve sesiones de zazen semanales, todos los meses se organiza una jornada de zazen, talleres de costura y una sesión de iniciación para los nuevos. La AZM ofrece también cuatro sesshines y un campo de verano al año en el campo, al borde de un precioso lago rodeado de montañas.

Gracias a estos lazos que se tejen de un lado del Atlántico al otro desde hace varias decenas de años, el dojo de Montreal mantiene una práctica fuerte y sigue siendo unos de los más antiguos dojos de la AZI.

Sylvie Gauthier