Expresar gratitud – Conmemoración del trigésimo aniversario de la muerte del maestro Taisen Deshimaru

Expresar gratitud.

La Gendronnière, 28 - 29 de abril de 2012

En el trigésimo aniversario de la entrada en el nirvana del maestro Taisen Deshimaru, vinieron al templo de la Gendronnière, fundado por el maestro, 250 personas para expresar su gratitud: monjes y monjas, antiguos y principiantes, todas las sanghas se reunieron formando un todo con la alegría del reencuentro. El sábado por la mañana se dedicó a zazen en silencio en el dojo. Así, a la alegría del reencuentro sucedió una profunda calma. Por la tarde llegó el momento de las conferencias: Roland Yuno Rech, exabad de la Gendronnière, disertó sobre la relación entre zen, budismo y religión. Olivier Reigen Wang-Genh, presidente de la Unión Budista de Francia y abad del templo de Ryumonji en Alsacia, nos informó sobre la situación de los budismos Teravada y Mahayana en Francia. Pierre Dôkan Crépon, presidente de la AZI y abad del templo Kokaiji en Bretaña, exploró el sentido y la relación de los términos fe, despertar y transmisión, que están en el corazón del zen Sôtô y de la enseñanza del maestro Deshimaru. Después llegó el momento de reunirnos en torno a una copa. Un diaporama, que recorría la misión del maestro Deshimaru, fue pretexto para evocar recuerdos, los rostros reflejaban la alegría de estar juntos, la emoción, la amistad… El domingo por la mañana se celebraron tres ceremonias sucesivas en el dojo. La primera dedicada al maestro Deshimaru; Raphaël Doko Triet, abad de la Gendronnière fue el doshi (oficiante). La segunda, dirigida por Kengan D. Robert, abad del templo de Denshinji en Blois, dedicada a los fallecidos y a los ausentes. La última se dedicó a los practicantes presentes y futuros: Taiun Jean-Pierre Faure, abad del monasterio de Kanshoji en Dordoña, fue el doshi. Cada uno de los doshi leyó una dedicatoria profunda y llena de emoción. Profunda también la concentración que emanaba de las ceremonias. Al salir del dojo fuimos a la tumba de nuestro maestro, la lluvia de primavera dejó paso al sol que surgió tras un largo eclipse. Ante la tumba del maestro Deshimaru, otra breve ceremonia dirigida por Katia Kôren Robel, una de las más antiguas discípulas: tras recitar le Sutra del Hannya Shingyo, plantó un árbol en homenaje de gratitud. Jiso Forzani, responsable europeo de la escuela Sôtô, pronunció una alocución en el jardín, rodeado por la asamblea. Última comida, últimas despedidas. Abrazos, apretones de mano, las diferentes sanghas se van, la Gendronnière recupera el silencio hasta la próxima sesshin, hasta el próximo encuentro…

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