Ango en Kanshoji

Desde el 13 de octubre al 13 de diciembre de 2009 se reunieron en el monasterio monjes, monjas, responsables de dojo, bodhisattvas. Algunos vinieron de fuera, otros residían en Kanshoji. Todos vivieron juntos durante dos meses sin interrupción el ango, la práctica monacal. Ango significa permanecer en la tranquilidad, lejos de nuestras preocupaciones habituales, lejos del ruido y de las nimiedades del mundo.

En el aprendizaje de las formas tradicionales, a los catorce angosha les asistían monjes y monjas experimentados que habían participado en el ango oficial de la escuela sôtô en la Gendronnière.

La enseñanza se impartió en ciclos de conferencias por diversos enseñantes del Dharma, miembros de la AZI y de otras sanghas europeas.

Cada cual absorto en la práctica cotidiana: despertarse a las 5h30, acostarse a las 21h30, con poco espacio para el tiempo libre y para las preocupaciones personales.

El dojo se transformó en sôdô : allí todos practicaron zazen, ceremonia de las comidas, durmieron con los demás. Practicaron juntos las tres ceremonias cotidianas, el estudio y el samu, limitado en este período a las tareas esenciales de la vida cotidiana…

Esta práctica de la vida exige presencia en cada instante y gran atención en nuestra relación con el otro. Nos despierta a nuestros errores de funcionamiento, nos empuja al olvido de uno mismo y a la realidad de la interdependencia. El ango hace naturalmente accesibles estos aspectos fundamentales de nuestra práctica.

Al cabo de los días se estableció una atmósfera fuerte y armoniosa; entre los angosha se crean naturalmente lazos profundos. Aparece un sentimiento de gratitud hacia la práctica de los budas, hacia lo que se nos ha transmitido, hacia la práctica de cada uno.

Practicando la tradición podremos proteger su corazón: la aspiración al despertar, el espíritu del don, la disciplina de la atención y el respeto hacia el otro. Practicando la tradición podrán crearse inconscientemente en el futuro formas nuevas, adaptadas a nuestra cultura y a nuestra época.

Este período de formación terminó con una Rohatsu sesshin que conmemora el despertar del Buda, sesshin de práctica silenciosa, concentrada en zazen.
Ango no dejó a nadie indiferente. Todo el mundo se marchó transformado, con el corazón abierto, animado por una fe más profunda en la práctica, esperando volver el año próximo.

 

(1) Angosha : la persona que participa en un ango.

(2) Sôdô : lugar en el que los monjes practican zazen, comen y duermen.